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Motogiro d’Italia: una pasión eterna

Leopoldo Tartarini en una Marianna 100 en el Motogiro de 1955 (foto Breveglieri)

Momento del Motogiro en el Paso de la Raticosa, 1955 (foto Breveglieri)

Punto de asistencia técnica de Ducati en el Motogiro de 1957

Vittorio Zito en la Marianna 125 durante una etapa difícil del Motogiro de 1957 (foto Breveglieri)

 
 

Las competiciones de Gran Fondo son desde hace casi un siglo sinónimo de pasión, trabajo y entusiasmo: eventos únicos en los que los pilotos, atraviesan toda Italia, pasando días enteros en sus motos. Las más famosas son la "Milán - Taranto" y el Motogiro d' Italia.

Esta última sigue representando la manifestación sobre dos ruedas más fascinante y aventurera, que ve pasar a toda velocidad motos antiguas por las carreteras de la península y puede definirse la quintaesencia de la tradición motociclística italiana.

Nació en 1914 con el nombre de "Giro Motociclistico d' Italia" y pronto se convirtió en un clásico, el reto principal en carretera para los pilotos de la época que se enfrentaban en recorridos largos.
El evento tocó la cumbre en los años 50, período de reconstrucción posbélica, donde la creciente pasión en el público y en la prensa crearon alrededor del mismo un atmósfera especial, llena de entusiasmo y exaltación.

En esos años, la reconversión industrial impulsó a la empresa a buscar nuevos mercados donde aplicar sus conocimientos. Considerando la creciente pasión por la velocidad y por las altas prestaciones, junto con las posibilidades económicas de un trabajador medio, algunas empresas se orientaron hacia la producción motociclística.
Fue así que dicha manifestación se convirtió en el modo de atraer la atención y estimular el interés hacia su producto, haciendo ver sus características de fiabilidad y velocidad. Los modelos eran diseñados especialmente para este evento, atribuyendo a las marcas italianas el significado de calidad en el campo de la mecánica y de las altas prestaciones.

Fueron también los años en que el ingeniero Fabio Taglioni, el "Doctor T", fue contratado por Ducati en 1954 para lograr la victoria en la competición, que llegará en 1955 con la Gran Sport "Marianna".

La edición de 1954 registró un éxito extraordinario, con la participación de 50 marcas diferentes a lo largo de un recorrido de ocho etapas por un total de 3.414 km, donde hombres como Giuliano Maoggi, Emilio Mendogni, Leopoldo Tartarini y Remo Venturi entraron en la leyenda, convirtiéndose en verdaderos héroes del deporte.
Nombres como Ducati, Moto Morini, Gilera, Moto Guzzi y MV Agusta representaban completamente las aspiraciones y expectativas del consumidor y se convirtieron en las marcas líderes del mercado.

A pesar del éxito, el evento fue suspendido en 1957 debido a la abolición de las carreras de Gran Fondo, una decisión del gobierno italiano originada por los accidentes en las 24 Horas de Le Mans en 1955 y en la Mil Millas en 1957.

Desde ese momento ninguna otra manifestación deportiva italiana llegó a ser tan arraigada como esta.

Sin embargo la historia del Motogiro no terminó aquí. En 2001 Dream Engine,

sociedad boloñesa especializada en la organización de eventos, con el patrocinio de Ducati Motor volvió a lanzar el evento, proponiéndolo como una competición a tiempo.

La manifestación fue un gran éxito, con participantes de todo el mundo y con una gran presencia de público en cada etapa. Desde entonces, se vuelve a organizar cada año, con una creciente participación y presencia de motos originales de los años 50 repitiendo muchos de los recorridos de la época.

Gracias a Ducati, el Motogiro d' Italia ha vuelto a ser el evento más importante en los calendarios de los apasionados de motociclismo en todo el mundo.