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Mario Recchia

La imagen racing más “antigua” de Ducati: Mario Recchia en el circuito de Bari en 1947.

Mario Recchia ganó el Campeonato Regional Micromotores en 1947.

Mario Recchia junto a los primeros pilotos Ducati, ganadores del Trofeo Copa del Sur en 1952.

Mario Recchia montado en una Ducati 65 en la “Copa del Sur” de 1952.

Mario Recchia montado en una Ducati 65 en la “Copa del Sur” de 1952.

Mario Recchia en una Ducati 98 en el primer Motogiro d’Italia de 1953.

Recchia es uno de los mecánicos y pilotos históricos más famosos de Ducati.

Mario Recchia posa en el Museo Ducati.

 
 

Entrevista con uno de los mecánicos y pilotos históricos más famosos de Ducati

¿Mario, cuando comenzó a trabajar en Ducati?
Comencé en marzo de 1946 como mecánico y responsable de mantenimiento.

¿Cuántos años tenía cuando llegó a Bolonia?
Tenía veinte años y aún estaban reconstruyendo la fábrica.

¿Cuál fue su primer trabajo en Ducati en Bolonia?
Hacía los Cucciolo, hice diez "cachorritos". Después, ya empecé a competir en la escudería.

Por lo tanto Vd. estaba en el departamento de muestras del Cucciolo.
Sí, en el de la pre-serie.

¿Cuándo comenzó a correr?
Creo que fue en 1947, con el Cucciolo, en la vía Emilia. Gané la carrera.

Luego Vd. fue campeón regional de Emilia.
Sí, en 1951. En aquel entonces Ducati no entendía de carreras, se pusieron al día cuando llegó Taglioni. Luego, en 1952 llegó Farné, y yo lo llamaba "ratoncito" porque se parecía un poco a un ratón.

Vd. también participó para Ducati con la Marianna en el Motogiro de 1955, 1956 y 1957.
Yo tenía mi motor, era rápido y hacía lo que me daba la gana. Pero cuando corría Tartarini tenía la orden de esperarlo y si se paraba, lo ayudaba. Pero una vez se metió en una zanja y yo no podía seguirlo allí. En otra ocasión lo "arrastré" hasta Trieste.

Vd. se preparaba el motor solo. ¿Todos los pilotos se ocupaban de su propia máquina?
No, no todos. Yo me preparaba los míos y arreglaba también los de otros, como Spaggiari, Villa y Gandolfi. Gandolfi, pobrecito, era un gran piloto, pero rompía los motores. Entonces tenía que preparárselos de forma más segura.

¿Se consideraba un piloto a todos los efectos?
En realidad no, porque dejaba pasar a los otros.

Es decir un gregario, para usar un término del ciclismo.
Sí, pero una vez me dejaron libre en la etapa desde Bolzano a Verbania, y gané porque la conocía bien: yo probaba allí los motores. Pero mi experiencia verdadera es la de mecánico.

Vd. trabajó en la Siluro y en la moto de Hailwood en la Isla de Man.
Mike HailwoodTM era un piloto como no los hay. Estaba siempre contento, decía siempre "Ok, ok" a todo. Tenía un carácter muy modesto. Y ganaba.

¿En qué departamentos ha trabajado en Ducati?
Departamento de carreras, departamento de ensayos y luego durante seis años en la producción de coches, cuando se fabricaban los Triumph. Al final me hicieron jefe de departamento donde se montan los motores sobre los bastidores.

¿Cuál era su relación con Taglioni?
Una persona muy buena, pero a veces le pedíamos un poco más de dinero porque los fondos no alcanzaban. Me refiero al período entre 1965 y 1970.

Ahora Vd. colabora con la NCR.
Sí, pero lo hago sobre todo por pasión. Ahora, por suerte, tengo mi jubilación y mis hijos que me ayudan, por lo tanto no necesito trabajar: voy allá para ayudarles, porque llevo Ducati en el corazón.

¿Qué recuerdo tiene de Farné?
El "ratón" era capaz de una puesta a punto inigualable. Yo le daba el material, y él hacía lo que quería, tenía un oído perfecto para la carburación.

 

Cuéntenos la historia del Cruiser, puesto que muchos desconocen los problemas que tuvo.
Éramos Pedrini y yo, el diseñador del motor. Quisieron ponerle el cambio automático, y se tragaba todos los caballos del motor. No corría nada. Yo propuse el cambio mecánico, pero me dijo que no era posible. Y el Cruiser no corría, lo alcanzábamos caminando. Cuando hacíamos las pruebas en Turín, se quedaba detrás de la Lambretta, no llegaba nunca. Yo decía: "Todavía no está listo, es necesario hacer más ajustes". Era una moto preciosa, encendido automático, los indicadores, pero no corría, y los cambios de marcha eran un problema. Al final el fracaso del Cruiser causó 920 despidos. Fue una elección desafortunada de la empresa. Pero Ducati siguió adelante.

En Ducati todavía cuentan la historia cuando Vd. participó en una carrera con el Cucciolo y le salió un cojinete.
Estaba en la Milano - Taranto, puse gasolina en Florencia y compré un poco de fruta para comer algo por el camino. En Siena se rompió el motor, arrimé el Cucciolo a una valla de protección y cambié la espiga, pero las agujas montadas estaban dilatadas por el calor. Como no tenía grasa, en su lugar lo unté con un plátano. Y llegué así hasta el final.