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Giuseppe Montano

Giuseppe Montano durante una reunión con los pilotos Ducati en el Motogiro d’Italia de 1956.

Montano festeja con los pilotos Maoggi y Maranghi la victoria absoluta en el Motogiro d’Italia de 1956.

Giuseppe Montano expresa sus mejores deseos para las motos de Monetti y Tartarini antes de la salida de la Vuelta al Mundo de 1957.

Giuseppe Montano y Fabio Taglioni junto a los trabajadores de Ducati en la presentación de la 200 Elite en 1959.

Giuseppe Montano fue el Administrador Delegado de Ducati de 1952 hasta 1968.

 
 

En la historia de Ducati ha habido personas, que aún después de muchos años, no es posible olvidar. Han sido personajes sumamente importantes, tanto desde el punto de vista humano como de la gestión de la empresa, llegando a ser también un punto de referencia para el departamento de competición. Uno de ellos fue Giuseppe Montano, director general de Ducati en los años 50.

Giuseppe Montano fue director general de la casa boloñesa a partir de 1952. Cuando llegó a Ducati, la compañía estaba en plena fase de expansión. Se estaban abriendo nuevos horizontes comerciales y las plantas de Borgo Panigale hervían de actividad. Montano es recordado por su estilo de gestión empresarial y por el cambio de estrategia que llevó a cabo en Ducati, y también por haber contratado en 1954 al hombre que habría revolucionado Ducati Meccanica: Fabio Taglioni. Fue él quien creyó en las innovaciones mecánicas de Taglioni y puso a su disposición los medios para transformarlas en motos reales, que a su vez se convirtieron en éxitos comerciales.

Un año antes de 1954, Ducati decidió que, debido a la diversificación de su producción, era mejor separar la empresa en dos grandes divisiones: Ducati Meccanica y Ducati Elettrotecnica. La primera desempeñaría su actividad en el sector de los componentes radio-eléctricos y eléctricos, y la segunda en el sector de los motores diesel, motores marinos y la producción de motocicletas.

La gestión de Ducati Meccanica fue encargada a Giuseppe Montano, un director a quien le gustaban mucho las motocicletas, pero sobre todo las competiciones. Fue suya la idea que Ducati participara y se pusiera a prueba de manera determinante en el mundo de las carreras. La visión de Montano era transformar los éxitos deportivos en bancos de prueba para el desarrollo de las motos de serie. Con el tiempo, esta filosofía le dio fama a Ducati de fabricante de motos deportivas sin limitaciones. Las otras marcas seguían el proceso inverso: primero diseñaban las motos de serie y luego, basándose en éstas, preparaban el prototipo de carrera. Es esta la razón del atractivo de Ducati para el público que

ha buscado siempre una moto parecida a la de los pilotos profesionales. Esta manera de pensar representaba un riesgo, puesto que el fracaso de un modelo o de una competición - cuya responsabilidad podía ser de los pilotos, de los mecánicos o de la suerte - habría podido causar el fracaso de un proyecto. Fabio Taglioni compartía esta idea con Montano. 

La historia cuenta que lo robaron directamente del departamento de carreras de la competencia, la empresa Mondial, pero en realidad no sucedió así. Es verdad que había trabajado en el departamento de carreras de Mondial, pero después de haber ganado el Motogiro d'Italia con esta marca en 1954, los hermanos Boselli, dueños de Mondial, cometieron el gravísimo error de no invitar al artífice de aquel triunfo a la cena conmemorativa. Al día siguiente, Taglioni presentó su dimisión sin ninguna explicación. Después de algunos días, Giuseppe Montano, el responsable de la producción de Ducati, se puso en contacto con el famoso diseñador. Las finanzas de la casa boloñesa no estaban muy bien, y a Taglioni le ofrecieron lo siguiente: "Conocemos su talento y lo necesitamos. Si construye

una moto que gane el próximo Motogiro d'Italia, la empresa Ducati podrá continuar. Si me construye una moto de 100cc para ganar el Giro d'Italia, Ducati podrá seguir abierta, ya que me queda sólo el sueldo de un mes para mis empleados, de lo contrario vamos a tener que cerrar y todos a casa".
Taglioni, herido en su orgullo por la cuestión de Mondial, aceptó el reto.

Ganaron el Motogiro y lograron más victorias. La gerencia de Montano de los años 50 fue fundamental para la transformación de Ducati en una empresa de vanguardia. El volumen de producción convirtió la empresa en una de las más grandes de Italia y en un punto de referencia, tanto en Europa como en el resto del mundo.
Un resultado excepcional, si se considera que la dirección de Montano consiguió aquel crecimiento espectacular en un período en el cual la economía todavía sufría los estragos de la Segunda Guerra Mundial.

 

Fragmento de Passione Ducati - Editorial De Agostini/Altaya, con la amable autorización del editor.