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Giuliano Maoggi

El “Duque Italiano”, retratado con toda su determinación en la foto más famosa de las competiciones de Gran Fondo.

Giuliano Maoggi en acción durante el Motogiro d’Italia de 1956 en la Marianna 125.

Maoggi fue el ganador absoluto del Motogiro d’Italia de 1956.

Maoggi a la llegada del Motogiro de 1956.

Los compañeros y los trabajadores de Ducati festejan Giuliano Maoggi al final del Motogiro de 1956.

Giuliano Maoggi es el piloto Ducati más longevo: ¡a los 85 años aún participa en evocaciones históricas!

 
 

A bordo de su Ducati Marianna 125, Giuliano Maoggi, el hombre con el cigarrillo en los labios y protagonista de la foto más famosa de las competiciones de Gran Fondo, obtuvo una victoria fundamental en el Motogiro d'Italia de 1956. Lo llamaban el "duque italiano" por su estilo de conducción, y con su aclamado éxito seguramente consiguió salvar Ducati del cierre.

El motociclismo fue muy popular durante los años 50 en Italia debido a las competiciones de resistencia, entre las más conocidas nombramos el Motogiro d'Italia y el rally Milano-Taranto. Ambas competiciones atravesaban casi toda la Península y eran la plataforma para dar conocer al gran público los hombres y los medios que participaban en las competiciones. Ganar el Motogiro significaba ganar fama y prestigio, y esto afectaba directamente el número de motos vendidas. Fue justamente con este difícil objetivo que el ingeniero Fabio Taglioni recibió el encargo del director general de Ducati, Giuseppe Montano, de realizar una moto para ganar el Motogiro y salvar así la empresa del cierre.

La primera cosa que Taglioni decidió fue diseñar una moto que se pudiera producir con costes reducidos y sobre todo en poco tiempo. En pocos meses nació la Gran Sport 100, llamada más tarde Marianna.

En febrero de 1955 el prototipo de la 100 Gran Sport se probó en el circuito de Modena y la velocidad máxima alcanzada fue sorprendente. Después de otras pruebas, el 5 de marzo se presentó oficialmente la moto. En el Motogiro d'Italia, que se disputó del 17 al 25 de abril, se inscribieron 37 ejemplares de la 100 Gran Sport. Ducati recibió 200 candidaturas de pilotos interesados en conducir sus motos y seleccionó a 25 de ellos. La casa boloñesa presentó un potente equipo, formado por Gianni Degli Antoni, Leopoldo Tartarini, Francesco Villa, Antonio Graziano, Ettore Scafandri, Franco Farnè y Giuliano Maoggi. Éste último se clasificó en quinto lugar, detrás del ganador Degli Antoni, Villa, Fantuzzi y Spaggiari, pero delante de Scafandri, todos a bordo de las Ducati Marianna. Esto aseguró no sólo el futuro de Taglioni, sino de toda la empresa Ducati, porque gracias al milagro del Motogiro, como lo llamó Montano, se fabricó una serie limitada que aportó gran prestigio y una producción continua a la empresa. Una actividad febril y un gran optimismo invadieron la fábrica de Borgo Panigale, y después de poco tiempo Degli Antoni, Villa y Farné ganaron una competición disputada en el circuito de Imola. 

En junio, después de algunas semanas, Taglioni decidió construir una moto con cilindrada potenciada a 125 cc con la que Maoggi participó en el rally Milano - Taranto. Esta moto no alcanzó un resultado excepcional, puesto que ganó Degli Antoni con la 100 cc y Maoggi llegó a la posición 21. El apasionado ingeniero se puso a trabajar en su nuevo modelo con doble árbol de levas en culata, que estuvo listo en 1956. En ese mismo año, Ducati participó oficialmente en la cuarta edición del Motogiro, con Giuliano Maoggi y Maranghi en la categoría de 125 cc y Gandossi y Villa en la de 100 cc. 

El equipo estaba bajo el mando de Eugenio Lolli, responsable de los excelentes resultados de 1955. Esta vez, Giuliano Maoggi alcanzó una fantástica victoria

con la 125, llegando antes que sus rivales que conducían motos incluso de mayor cilindrada. La sorpresa también queda de manifiesto en las mismas palabras del piloto: "Imagínense que no recuerdo ni siquiera el número de etapas que he ganado, pero a mí el Motogiro me gustaba mucho, aunque el recuerdo más bello no lo he podido conservar: la Copa de Oro ganada en 1956 con la clasificación absoluta sólo la tuve entre mis manos algunos minutos, luego tuve que regalarla al cardenal Lercaro, en esa época un influyente prelado de Bolonia. Recuerdo también una mala jugada. A la salida de la última etapa en Montecatini, me percaté que el neumático trasero de mi moto estaba pinchado. Afortunadamente lo noté a tiempo y logré volver a alcanzar a Maranghi que se estaba escapando y podía haberme robado la victoria. Supe más tarde de un mecánico de Ducati que fue justamente un mecánico "privado" de ese otro piloto que me saboteó".

Con estos resultados Ducati ganó fama y prestigio y se alejó el fantasma de la crisis de la fábrica de Bolonia.

Desde entonces, la Casa dedicó indirectamente algunos recursos a las competiciones, organizando un "servicio de carreras" compuesto por varios mecánicos y técnicos que recorrían Italia a bordo de una furgoneta Volkswagen con los colores de la casa madre.

Fragmento de Passione Ducati - Editorial De Agostini/Altaya, con la amable autorización del editor.