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Gian Luigi Capellino

Gian Luigi Capellino puede considerarse el primer diseñador de chasis de Ducati.

Primera patente de Gian Luigi Capellino para un bastidor amortiguado.

Una imagen publicitaria de un motor Cucciolo montado en uno de los primeros chasis diseñados por Capellino.

Un proyecto particular de Capellino con la aplicación de una carretilla transportadora a un chasis que el mismo había diseñado.

A Capellino se le debe la realización de la primera moto completa con componentes exclusivamente de Ducati.

Scooter diseñado por Capellino para Ducati.

 
 

Durante la posguerra, los propietarios de Ducati compran un diseño a la sociedad Siata de Turín: era un pequeño motor, el Cucciolo, uno de los primeros micromotores vendidos en Italia, el único de cuatro tiempos de pequeña cilindrada, vendido individualmente para ser montado en un bicicleta común y corriente.

Así como algunos años antes, Ducati había sido obligada a la producción bélica, ahora estaba buscando algo para reorientar su producción, para reparar los graves estragos causados por los bombardeos y al mismo tiempo sin saber qué dirección tomar para volver a la producción de antes. La idea de adquirir el diseño del micromotor fue un acierto, ya que Italia durante la reconstrucción tenía problemas para satisfacer su enorme necesidad de movilidad: medios de transporte económicos y versátiles, simples y resistentes.

Aquel período pionero sigue siendo desconocido hoy en día, tal vez porque se produjeron muchos cambios o quizás por la falta de documentos claros e inequívocos. Hemos decidido indagar y entrar más en profundidad en esa época para averiguar qué condiciones regían y describir los personajes que fueron sus protagonistas. Entre ellos se encontraba Gian Luigi Capellino, el inventor de bastidores y suspensiones innovadores, que vino desde Génova para incorporarse primero a Caproni y luego a Ducati.

Gian Luigi Capellino era un contable competente que, entre las dos guerras, trabajó como contable en la Shell de Génova. Su cargo pronto se transformó en el de Director Técnico por su insaciable afán de optimizar máquinas y equipos, obteniendo así sus primeras patentes. Para llegar a ser Director Técnico era necesario algo más que pasión: la suya era una verdadera vocación. Comenzó la guerra, y temiendo los bombardeos sobre Génova, llevó a su familia a Ormea (Provincia de Cuneo). Ya que no podía dejar su trabajo en la Shell, estaba obligado a difíciles viajes en bicicleta de 200 km por montaña para visitar a su familia cuando podía. En aquellos tiempos, las carreteras estaban realmente en

mal estado, y emprender largos viajes con una bicicleta dura podía causar muchos problemas. Capellino empezó enseguida a pensar cómo desarrollar un bastidor amortiguado. Ya que mientras tanto se había quedado sin trabajo, porque la compañía inglesa Shell había cerrado, decidió construir 11 ejemplares de este vehículo que vendió con un buen beneficio, y al mismo tiempo realizó una nueva versión que patentó.

En 1945 Capellino compró uno de los primeros ejemplares del Cucciolo Siata y pensó en la posibilidad de ofrecer su bicicleta con bastidor amortiguado, montada con aquel motor, para subir carreteras de montaña en primera marcha o cuestas con inclinación pronunciada con fuerza de inercia directa; la posición central del motor le otorgaba el aspecto de una verdadera motocicleta. En otoño de 1945, Capellino subió a bordo de uno de sus prototipos, completamente equipado y preparado para funcionar (hecho completamente por él mismo), y visitó la Siata en Turín donde se encontró con el propio Farinelli: cuenta la historia que éste subió al vehículo para dar una vuelta de prueba y que después de una hora aún no había regresado. Cuando regresó confesó a las personas que estaban preocupadas por él que había disfrutado y gozado tanto conduciendo aquella moto que se había atrasado. Capellino abrió un pequeño taller donde comenzó a estudiar, llevar a cabo su propia producción y patentar nuevas soluciones de bastidores amortiguados para bicicletas. Capellini llevó uno de esos bastidores de Génova a Aero Caproni (empresa productora de aviones cerca de Trento, cuya producción de motocicletas comenzó después de la Segunda Guerra Mundial y duró hasta el 1964) donde comenzaron a producirlo en verano del 1946 con una moderna horquilla telescópica.
También en Borgo Panigale, el motor se montaba en el bastidor amortiguado Capellino-Caproni. Gracias a Capellino, el Cucciolo encontró su solución perfecta con este bastidor, convirtiéndose en una verdadera motocicleta miniatura conocida en Italia bajo las siglas CCC (Cicli Capellino Caproni).

Entre tantos documentos de la época que heredaron los familiares de Capellino (gracias a la meticulosidad del inventor en conservar diseños, documentos,

cartas y apuntes) existe una carta de intenciones en la cual Ducati, en octubre de 1949, "tanteaba" el terreno de las relaciones Capellino-Caproni, en vista de una posible producción del bastidor en su fábrica.
En aquel período vemos un frenético Capellino empeñado en otros proyectos innovadores, pero siempre todos relativos a la Ducati 60 cc: algunos vehículos de tres ruedas (también con remolque removible) y un eficaz scooter con bastidor tubular, amortiguador trasero y tracción debajo de la plataforma.

Este scooter llamó mucho la atención a Ducati, esta vez de manera oficial: enviaron dos ingenieros a Génova para probar y verificar el prototipo de Capellino. El 11 de octubre de 1949, Ducati dio su autorización mediante un documento oficial. Lamentablemente, después tomó una rumbo diferente, lanzando en 1952 el futurista Cruiser 175: un scooter muy moderno, pero bizantino y caro que no encontró la aprobación del mercado, representando el primer fiasco de la historia motociclística de Ducati. ¿Quién sabe si con el scooter 60 cc de Capellino, simple y económico, esto no hubiera sucedido? En aquel momento, la carrera del ingenioso genovés se separó de nuestra empresa, igual que con Aero Caproni, con la cual dejó de colaborar en mayo de 1950. Ducati continuó fabricando el 60 con el bastidor diseñado por Capellino: junto a Giovanni Florio (creador del T3) es, en realidad, el "padre" de la primera moto realizada completamente por Ducati.

El genovés continuó diseñando motocicletas por su propia cuenta, esta vez fabricando también el motor. Ésta posiblemente ha sido la idea más audaz de su carrera, la más completa y la más ambiciosa: nació así la Baio, con motor y bastidor patentados por Capellino. Fue fabricada durante unos dos años por IMN (Industrie Meccaniche Napoletane). Ésta empresa, igual que Ducati, fue adquirida por el IRI (Instituto para la Reconstrucción Industrial). El cierre de la fábrica conllevó la prematura desaparición de la Baio. Para la Siata de Turín Capellino diseñó un bastidor para el Dinghy, moto ligera muy conocida. La última patente es de 1991: Capellino diseñó, estudió y realizó trabajos con sus propias manos hasta la venerable edad de 79 años. Podemos afirmar que indudablemente la contribución de este genovés genial y activo ha sido fundamental en la fase embrionaria de la historia motociclística de Ducati.