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Cook Neilson

Cook Neilson durante una rueda de prensa al lado del ingeniero Fabio Taglioni.

Cook Neilson preparándose para la competición.

Cook Neilson en acción.

Cook Neilson ganó la 200 Millas de Daytona en 1977.

El podio de la 200 Millas de Daytona con Neilson ganador en 1977.

 
 

Cook Neilson entró en la historia de Ducati en 1977, gracias a su fantástica victoria en el circuito de Daytona con la California Hot Rod, una 750 SS preparada por su amigo Phil Schilling. Era la primera vez que una moto italiana ganaba una competición de motos derivadas de serie en Estados Unidos, un acontecimiento que hizo aumentar las ventas de Ducati en "el país de las barras y estrellas".
A mediados de los años 70, la presencia de Ducati en Estados Unidos se reducía tan sólo a la Scrambler, un modelo todo terreno importado por los hermanos Berliner.
Sin embargo, en 1977 las cosas cambiaron gracias al memorable triunfo de Cook Neilson en la pista oval de Daytona. Este piloto norteamericano era además periodista de la revista Cycle, especializada en motociclismo. Justamente por eso Neilson conocía bien la historia y las características de Ducati, una marca que le había atraído desde siempre.
La revista publicaba reportajes sobre ensayos, siempre de acreditada rigurosidad e imparcialidad, en los que se comparaban motos italianas y japonesas.

Desde que era muy joven, Cook había quedado fascinado por el sonido particular de los propulsores bicilíndricos americanos de las Harley-Davidson. En 1973, probó una Ducati 750 GT porque tenía que escribir un artículo comparativo en la revista, e intuyó enseguida el carácter y encanto de aquella moto. La similitud entre los motores de distribución desmodrómica y los de las Harley-Davidson (que en aquel entonces no era sólo un fabricante de motos custom, sino también de motos de carrera para competición en circuito) hizo que su estilo de conducción se adaptara rápidamente a las características específicas de Ducati. Lo que más le sorprendió fue el hecho que, aun teniendo menor potencia comparado con otras motos de la competencia, la GT fuera más eficaz en el circuito.

En 1975, Cook decidió participar en la prestigiosa competición, reservada a las motos derivadas de serie, que se disputaba en el circuito de Daytona, una cita muy particular en el mundo de las carreras americanas debido a las peligrosas curvas parabólicas que la convertían en especialmente espectacular. Un único error podía ser suficiente para que tanto el piloto como el público pasaran en un instante de la euforia al pánico.

La Ducati, con la que Neilson participó en la carrera, era una 750 SS, elegida por los lectores de Cycle como favorita para ganar. Se trataba de una apuesta alta, ya que una cosa era ser la favorita a un nivel puramente teórico, y otra muy diferente la de estar a la altura de las expectativas en pista en una competición tan importante. Pero, como decía Neilson, "es de esperar que el trabajo bien hecho traiga suerte". Por esta razón Cook encargó la preparación de su vehículo a su amigo Phil Schilling, un fanático de las motos italianas y también periodista. Los dos albergaban el sueño de ganar en Daytona con una Ducati preparada y conducida por ellos mismos. El nombre que eligieron para su moto fue California Hot Rod. Era una hazaña difícil, si se considera que en aquella competición tan famosa participaban motos japonesas de 4 cilindros, BMW's con asistencia directa de la casa alemana y pilotos con mucha más experiencia que el periodista americano. Cuando la moto estuvo lista para entrar en pista y efectuar las primeras pruebas, Cook y su amigo se dieron cuenta que el chasis no soportaba el aumento de potencia y que se hubiera podido romper durante la carrera. Cuando finalmente solucionaron el problema, Cook parecía optimista referente a la posibilidad de alcanzar un buen resultado.
Durante la carrera, la Ducati estuvo perfecta. En un momento de extremo ímpetu, Cook se salió de la pista, pero consiguió regresar, prestando mucha atención desde aquel momento a las zonas insidiosas del circuito. Esta experiencia le sirvió para comprender cuales eran las características de su moto que debía aprovechar: su gran estabilidad y la aerodinámica de su carenado. Estas cualidades representaban una gran ventaja en las largas rectas del circuito de Daytona, como demostraría el año siguiente.

En 1976, se estrenó la nueva categoría ‘Producción'. En ésta podían participar motos de serie con algunas modificaciones autorizadas según el reglamento técnico. Esto favorecía a los equipos con posibilidades modestas, como el de Neilson, que finalmente vio a su alcance la posibilidad de convertir su sueño en realidad. Si quería ganar tenía que mejorar las prestaciones de su Ducati. Además de potenciar la cilindrada hasta 883 cc, Schilling se esforzó en perfeccionar cada pieza individual de la moto.
Esta meticulosa preparación transformó su Ducati en una eficaz moto de competición, y Neilson consiguió alcanzar la tercera posición, detrás de las dos BMW oficiales. Parecía que el equipo había encontrado una buena fórmula de trabajo para el desarrollo técnico de la moto. Schilling aprovechó también la experiencia del equipo español Grau-Canella, ganador en 1975 de las 24 Horas de Montjuïc con una Ducati 860. Al final llegaron hasta los 90 CV de potencia, pero sobre todo lograron alcanzar una buena estabilidad de bastidor.
El 11 de marzo de 1977, Neilson estaba en la parrilla de salida en Daytona. A pesar del acecho de la Kawasaki de Dave Emde y de la Kawasaki Yoshimura de Wes Cooley, la Ducati pasó la línea de meta en primer lugar. Con este triunfo, el equipo americano alcanzó su sueño y Fabio Taglioni, el diseñador de aquella fantástica moto, junto a todos los empleados de la fábrica boloñesa, organizaron una enorme fiesta para celebrar aquella increíble victoria: ¡Una Ducati había ganado una prestigiosa competición al otro lado del Atlántico! También Kurt Liedman alcanzó un excelente resultado con una 750 SS, terminando la carrera en séptimo lugar. Esta victoria no fue tan clamorosa como la de Paul Smart en Imola en 1972 y como la de Mike Hailwood® en la Isla de Man, pero contribuyó de manera determinante a dar a conocer el nombre y la historia de Ducati en Estados Unidos, suscitando gran admiración y respeto por parte de los aficionados al otro lado del océano.

Fragmento de Passione Ducati - Editorial De Agostini/Altaya, con la amable autorización del editor.